La red en el bosque. Joan Brossa y la poesía experimental, 1946-1980, comisariada por Eduard Escoffet, se prorroga hasta el 17 de noviembre

La red en el bosque. Joan Brossa y la poesía experimental, 1946-1980 se inauguró el pasado 16 de mayo y desde su inauguración ha recibido más de 2.000 visitantes, siendo éste uno de los principales motivos de su prórroga. Es el proyecto más destacado de los que ha producido la Fundación Joan Brossa en el marco del Año Brossa. Además, en el marco de la exposición, aún se presentarán diversas actividades, como las miradas personales de la exposición a cargo de diversos especialistas (Anna Pahissa e Imma Prieto).

La muestra, comisariada por Eduard Escoffet, repasa las diversas tendencias de la poesía experimental en Europa y América entre los años 1946 y 1980, el mismo momento en que Joan Brossa desarrolla su lenguaje poético. Con el objetivo de contextualitzar la búsqueda poética de Brossa, La red en el bosque quiere ofrecer una mirada amplia y necesariamente fragmentaria de la galaxia de poetas que ensancharon enormemente el campo de expresión poética e influyeron en el resto de ámbitos creativos.

El período de la exposición —de 1946 a 1980— viene determinado por la aparición en París del letrismo, que organizó su primera actividad pública en enero de 1946, y el inicio de una década, la de 1980, en que Brossa comenzará a ser ampliamente reconocido.

Es una de las exposiciones más ambiciosas que se han presentado en los últimos años en Europa dedicadas a la poesía experimental, tanto por el alcance geográfico -incluye poetas de todos los rincones de Europa y de América- como por cronológico -más de tres décadas y la cantidad de piezas, más de 200. Se trata de un esfuerzo único para zambullirse en esta escena, tan difícil de acotar y tan vinculada a otros ámbitos como la experimentación sonora, las artes visuales y el diseño, y hacerla accesible al gran público a través de un montaje que, más que contar una historia o establecer etiquetas, quiere facilitar que el público se pierda entre algunas de las muchas propuestas que revolucionaron la poesía del siglo XX y la acercaron a las herramientas de comunicación presentes.

A lo largo del siglo xx la poesía se expande a todos los ámbitos creativos y conquista los dominios de la imagen y el sonido bajo la bandera de la libertad. Y sin duda uno de los autores que mejor representa esa explosión de creatividad es Joan Brossa: un poeta que se expresa en diferentes formatos —de la poesía visual al teatro, pasando por los poemas objeto, las sextinas, los poemas transitables o el cine— y que lo cuestiona todo, empezando por el propio lenguaje.

La red en el bosque, organizada con motivo del centenario del poeta catalán, ofrece una mirada amplia y necesariamente fragmentaria de la galaxia de poetas que junto con Brossa ensancharon enormemente el campo de expresión poética e influyeron en los demás ámbitos creativos. El periodo de la exposición —de 1946 a 1980— viene determinado por la aparición en París del letrismo, cuya primera actividad pública tuvo lugar en enero de 1946, y el inicio de una década, la de 1980, en la que Brossa empezará a ser reconocido ampliamente.

Entre ambos años, poetas de todos los rincones de Europa y América exploran nuevas vías para hacer dialogar la poesía con las herramientas y los lenguajes del presente. Es también durante ese periodo cuando se multiplican los grupos, revistas, festivales y plataformas que acaban conformando una red casi infinita que traspasa fronteras y que hace circular poemas visuales, concretos y sonoros en todo tipo de soportes, a menudo efímeros y de bajo coste. La exposición se centra en todos estos soportes para mostrar no solo las creaciones de estos poetas sino también para hacer evidente los medios de intercambio de la época, así como mostrar textos teóricos que ayudan a entender los planteamientos que subyacen en esta vasta producción.

La exposición se inicia con el letrismo, el primer movimiento de vanguardia posterior a la Segunda Guerra Mundial, que apostaba por centrarse en el elemento mínimo de la escritura: la letra. Los letristas, con Isidore Isou al frente, se caracterizan por una ingente producción teórica y especulativa, por una expansión hacia todos los géneros, incluso el cine —Le film est déjà comencé ? (1951), de Maurice Lemaître, es una de las películas fundacionales del movimiento— y por una voluntad de transformación social y política. Es, en cierto modo, una bisagra entre las primeras y las segundas vanguardias.

Uno de los miembros iniciales del movimiento letrista, François Dufrêne, fundará el ultraletrismo y se convertirá en uno de los pioneros de la poesía sonora. Este género, nacido de la mano de Henri Chopin y Bernard Heidsieck, une experimentación vocal y tecnología para superar los límites del libro. Chopin, además, es el editor de la revista OU, una revista en papel acompañada a menudo de un disco y que constituye el primer altavoz de la poesía sonora internacional. Otros autores como Brion Gysin y Paul de Vree también destacan en este género, no muy diferente del text-sound, un género desarrollado en Suecia por músicos y poetas que utilizaban el estudio de grabación como laboratorio de experimentación. La poesía sonora, pues, favorece el cambio del libro y el papel por el disco como soporte de difusión de la poesía, así como la organización de festivales internacionales.

El movimiento más internacional de los años cincuenta y sesenta, sin embargo, será la poesía concreta, que alcanza todos los rincones del planeta gracias a su voluntad de asimilar los elementos de la comunicación moderna, de establecer un contacto directo y rápido con el lector y de hacer un retrato, a menudo crítico, de la realidad presente. El lenguaje pasa a tener también un valor estético y la disposición y la tipografía se convierten en una nueva sintaxis. El movimiento nace simultáneamente en Brasil y Europa, de la mano del grupo Noigandres (Augusto de Campos, Décio Pignatari y Haroldo de Campos) y Eugen Gomringer respectivamente. Después se le suman autores como Franz MonFerdinand KriwetSalette TavaresRichard KostelanetzIan Hamilton FinlayMathias GoeritzJohn Furnival y Mary Ellen Solt, entre muchos otros. El espacialismo de Pierre e Ilse Garnier, por su parte, ahonda justamente en la idea de entender la página como espacio en el que se pueden mover las letras y el texto para encontrar nuevos significados.

En toda esta galaxia, algunos personajes son sumamente importantes, no solo como poetas sino también como agitadores y teóricos, como Bob CobbingFernando MillánEdgardo Antonio Vigo y bpNichol. Estos agentes a menudo son también primordiales a la hora de crear los espacios de encuentro y los canales de intercambio, algo fundamental en este circuito. En Cataluña, más allá de Brossa, destacan los dos autores que lo acompañaron en la exposición de poesía concreta de Lleida de 1971: Guillem Viladot y Josep Iglésias del Marquet; en el resto de España, el miembro de Zaj José Luis CastillejoElena Asins y Eduardo Scala, además de muchos otros autores que por razones de espacio han tenido que quedarse fuera. Con el paso de los años, la poesía experimental —para utilizar un término más general— irá alimentando el mundo del arte, hasta tal punto que el arte conceptual, que domina la década de 1970, se puede entender como una revuelta poética para desmaterializar el arte y apostar por canales y soportes sencillos y efectivos, como ya llevaba haciendo la poesía.

La exposición se divide en tres partes. En la pared de entrada, se encuentran algunas de las obras icónicas de algunos de los autores más destacados: el mismo Brossa, Salette Tavares, Eugen Gomringer, Marcel Broodthaers, Ronaldo Azeredo, Décio Pignatari y Felipe Boso. En la planta baja está el grueso del material, con forma de bosque o constelación que se va expandiendo de manera laberíntica, e incluirá poemas de varios autores coetáneos de Brossa, revistas, documentación y obra original. En la planta superior, centrado en las alianzas personales entre los poetas y en los espacios de relación, habrá todo el material referente a revistas, antologías y festivales.

Este proyecto tiene un doble objetivo: difundir la poesía experimental del siglo XX el gran público y al mismo tiempo aportar nuevos elementos de reflexión sobre el movimiento que actualmente se encuentra en el centro de los intereses de buena parte de los museos de todo el mundo. Asimismo, la exposición también quiere destacar el hecho de que el primer poema concreto lo escribió Eugen Gomringer en Barcelona en 1951. De Gomringer a Brossa, pues, se quiere extender y entender toda esta constelación internacional de poetas que, tras la Segunda Guerra Mundial, quieren reconstruir el valor de la poesía con unas formas abiertas y experimentales que tienen en cuenta los cambios tecnológicos y políticos y que quieren traspasar todo tipo de fronteras, empezando por las nacionales y las lingüísticas. Se trata de autores que también quieren romper con la idea de la poesía como práctica elitista o inaccesible.

Os invitamos, pues, a perderos en este bosque y explorar sus rincones. También a recorrer los diferentes vínculos entre los poetas, que a menudo trabajaban en colaboración a pesar de los kilómetros de distancia y que creaban, editaban y teorizaban a la vez. La exposición desea hacerse eco de todo este magma sin rutas predeterminadas ni ámbitos cerrados, pues una de las singularidades de la poesía experimental es justamente la libertad de movimientos, los múltiples niveles de relación entre los autores y la gran dificultad por establecer casillas y definiciones claras.

Con obras y documentación de: Bob Cobbing, Felipe Boso, bpNichol, Ilse i Pierre Garnier, Isidore Isou, Eugen Gomringer, Henri Chopin, Augusto de Campos, Guillem Viladot, Carlo Belloli, Bernard Heidsieck, Brion Gysin, Marcel Broodthaers, Jiří Kolář, Ernst Jandl, Ian Hamilton Finlay, Franz Mon, Juan Luis Martínez, Maurice Lemaître, Nicanor Parra, Mathias Goeritz, Josef Hiršal i Bohumila Grögerová, Alain Arias-Misson, François Dufrêne, Josep Iglésias del Marquet, Dom Sylvester Houédard, José Luis Castillejo, Mary Ellen Solt, Paul de Vree, Décio Pignatari, Gil J Wolman, Eugenio Miccini, Ana Hatherly, Ferdinand Kriwet, E.M. de Melo e Castro, Luigi Tola, Fernando Millán, Jiří Valoch, Edgardo Antonio Vigo, Haroldo de Campos, Claus Bremer, Luis Pazos, Arrigo Lora-Totino, Salette Tavares, John Furnival, Elena Asins, António Aragão, Giovanna Sandri, Eduardo Scala, Amanda Berenguer, Ronaldo Azeredo, Ladislav Novák, Antonio Caro, Octavio Paz, Dick Higgins, J. P. Ward, Carles Hac Mor…

Obras procedentes de: Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), Fondazione Bonotto, Archivo Lafuente, AcquAvivA Archives, Arquivo Fernando Aguiar, Museu Jaume Morera, Fundació Privada Guillem Viladot, Arxiu Hac Mor Xargay, Fundació Joan Brossa y los archivos personales de Eduard Escoffet, Salette Brandão, Vicenç, Altaió, familia Iglésias Colomer, Glòria Bordons y Manuel Guerrero.