Les Grand Buffets, un paraíso en Narbonne.

 

¿Sabes dónde está Narbonne? Si la respuesta es no, después de leer esto, se convertirá sin duda en el número uno de los destinos a los que querrás viajar.

A poco más de una hora de Barcelona con lostrenes de alta velocidad de Renfe-SNCF en Cooperación, se encuentra esta maravillosa ciudad situada en el sur de Francia en el Canal de la Robine.  Además de su imponente catedral gótica Saint-Just et Saint-Pasteur, que se inició en el siglo XIII, pero nunca se completó, se encuentra Les Grand Buffets.  

El restaurante Les Grand Buffets, creado en 1989 por el Señor Louis Privat, está considerado uno de los mejores buffets del mundo. Este restaurante que se considera precursor de la comida tradicional francesa te dejará sin palabras. 

En este maravilloso viaje, su dueño, el Sr. Mr. Privat nos acompañó durante esta jornada gastronómica y cultural. Descubriendo cada rincón del restaurante, cocinas incluidas, te das cuenta de que para que un sitio así funcione de la manera en que Les Grand Buffets lo hace, es necesario tener todo lo que tiene. 

 

Todo se cuida con exquisita dedicación, desde las inmensas cocinas, todas de acero inoxidable, donde ni Don Limpio encontraría una gota de grasa, hasta su decoración pensada al milímetro, revestimientos de madera, enormes arañas de cristales que presiden la sala principal del comedor, te transportarán nada más poner un pie dentro, a otra época.  

Con un servicio excelente y cuidado al detalle, lo primero es perderse por este increíble espacio, donde se abren ante ti un sinfín de platos. Este buffet está compuesto por varias estaciones, yo desde luego no pude decidirme solamente por una. 

 

Nada más entrar, lo que más llama la atención aparte de su fuente de chocolate, la cual tendrá que tener una mención parte, y sus quesos y sus foies, ya que, si te gusta el queso, sin duda este es tu lugar, es su fuente de marisco, la más grande que se haya propuesto nunca, con ostras de Thau, mejillones, langostinos, cangrejo, gambas y caracoles de mar. 

En el centro, se encuentra un asador panorámico, La Rotissêrie, es el lugar más icónico del restaurante. En este asador se cocinan los platos al momento y al gusto del comensal. En unas pizarras tienes toda la lista de platos que puedes pedir, entre los que se encuentran costillas, langosta, steak tartar de buey, si eres amante del steak tartar y tienes el privilegio de que el Sr. Privat se siente contigo, no puedes irte sin haberlo degustado, una delicia.

La estación de los quesos, con 111 variedades de fromage, hará las delicias de los amantes del queso. Si hay algo que me enamoró fue sin duda esto, Gorgonzola cremoso, la gama al completo de Roquefort, Queso Emmental, Queso Parmesano, Queso Salers y así podría seguir… hizo que durante casi la mitad de mi recorrido por el buffet, siempre incluyera pasar por ahí.  

La zona de los postres, como ya he dicho que tendría su mención aparte, se encuentra presidida por una imponente fuente de chocolate, aquí encontrarás un número incontable de pasteles, creps, repostería, todos ellos realizados por los obradores del restaurante cada día. Pero lo mejor son sus macarons, este dulce de pasta de almendra típico de Francia, realizado por sus maestros pasteleros cada día pone el broche de oro a la comida. 

Para maridar y acompañar todo este despliegue de comida, nada mejor que un buen vino. Con una extensa bodega de vinos, encontrarás más de 70 referencias vinícolas de la región del Languedoc- Rousillon. Y cuando creías que todo esto no podía mejorar, lo hace. Les Grand Buffets da la oportunidad al comensal de pedir el vino por copas, y al mismo precio que si lo comprara en la bodega.

 

Desde luego que esta experiencia, no se merece una despedida, porque volveré sin lugar a dudas, por ello que prefiero despedirme con un ¡à bientôt!.